jueves, 1 de marzo de 2012

Chau.
Como el filo cortante de el desinterés.
Chau. ¿A quién le importa?
No es estás perdido, si decidís perderte.
Alcanzar una infinita impunidad,
solo por pretender aprender.
Sabio por sabio.
Ya estaba visto.
Chau.
No sé si para siempre.
Pero por ahora, chau.

martes, 28 de febrero de 2012

Ausencia


Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.

sábado, 21 de enero de 2012


Esos momentos en donde parás.
Dejás de hacer lo que estabas haciendo.
Mirás a la nada y pensás.






Y después seguís haciendo lo que estabas haciendo.

jueves, 5 de enero de 2012

El innombrable, tiene un nombre hueco.

Eras innombrable, el intocable.
Y te vi tan humano, tan real, que dejó de existir todo eso que antes existía.
Finalmente te veo, con mis ojos y no con la ceguera.
Y no me gusta.
Me gustaba pensar que eras como me decías, que ilusa al creer tus palabras que yo pensaba como falsa modestia.
Pero te escucho hablar y me cuesta entenderte. Te miro y no quiero mirarte, ni siquiera me entretiene descubrirte como antes.

¿Quién eras? ¿Quién sos?

Eras todo.


Y ahora, nisiquiera sos nada.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Taste you.-

Encontrar eso que te hace vibrar y decir: "Estamos aprendiendo". Ningún minuto es malgastado, ningún abrazo llega tarde. Las cosas que giran en nuestras vidas, por encima de nuestras cabeza y unas tantas veces por debajo de nuestros pies.
Cosas insignificantes, cosas sagradas. Todas valorizadas según su color, su forma, su aroma. Momentos eternos, momentos infernales. Dolores superficiales y melancolías infinitas.
¿Y el tiempo? El tiempo pasa. Se va. Vuela. ¿De qué me sirve calcular impacientemente cada paso y cada decisión, si el tiempo se va?
Y los recuerdos quedan. Los malos, los buenos.
Y uno crece. El conocimiento se transforma. Una nueva herramienta.

Las cosas que giran en nuestras vidas, por encima de nuestras cabezas y unas tantas veces por debajo de nuestros pies.-

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Tan pronto.

Y tuve una respuesta, no la que quería, seguía con la ilusión de volver el tiempo atrás. Creo que cuando un está desesperado se obsesiona con encontrar una salida.
Igual te agradezco, me diste la primer pista para encontrar como terminar esto.
De acá en adelante depende de mi.
Siempre tuve la fuerza que arrastra montañas, me considero así. Y esto no es más que uno de esos golpes, de esos que te endurecen y fortalecen el alma.
Bienvenido sea, el aprendizaje. Pero como se llenan de callos las manos después de tanto escalar a la intemperie. La clase de lastimaduras que cortan la piel y hacen que se vaya curtiendo. Ya no tengo más mis manos de jovencita. Supongo que será de tanto avanzar.

martes, 6 de diciembre de 2011

Eso que no nos corresponde..

¿Y que me queda a mi?
Desapareciste, así, de la nada.
No me diste una explicación, una disculpa, un por qué.
¿Realmente considerás de tan poca importancia como me siento?


Esas cosas que preguntamos cuando nos sentimos abandonados. Solos. Dejados de lado como si fuéramos un juguete viejo o una prenda de ropa. Como un perro que espera que su dueño desate ese nudo de su correa y vuelva a llevarlo a su hogar. Su dueño nunca volvió y el perro fue adoptado por alguien más.
La impotencia de saber que uno hubiera dado todo, el tiempo, la voluntad para hacer a alguien más felíz y que eso ya no importe. No importa por que se fue. No importaron los besos, las caricias, los abrazos, nada.
No importó ni importa nada de lo que dimos. Por que ahora recibimos nada.

¿Para qué quiero tener tu recuerdo?
Si me trae dolor, rencor y dudas, en donde imaginé ternura y cariño.
¿Tan ilusa fui?
¿Cómo no lo vi antes?
No valoraron nada, los consuelos, el amor que brindamos de alguno u otra forma.









Pero otra mancha más al tigre y dicen que lo que no te mata te fortalece.

Por eso es mejor, caerse mil veces y levantarse mil y una.
Siempre con la frente en alto, por que por más que nos lastimaron, ellos no NOS HICIERON.
Somos quienes somos gracias a nosotros y nuestras decisiones, eso es más importante que cualquier cosa.